Paul Connett asegura que las emisiones de Lafarge serán ‘más peligrosas’ cuando utilice biomasa
El químico estadounidense evoca Obama y dice en el vecindario “Yes, we can” impedir la quema de residuos
CONFERENCIA SOBRE INCINERACIÓN el Kursaal
Paul Connett asegura que las emisiones de Lafarge serán ‘más peligrosas’ cuando utilice biomasa.
El químico estadounidense evoca Obama y dice en el vecindario “Yes, we can” impedir la quema de residuos
“No deje que los expertos le quiten sentido común, si el combustible que se utiliza para generar energía es peligroso, lo que salga de su combustión lo será aún más”. Esta fue una de las numerosas recomendaciones que el catedrático emérito en Química por la Universidad de Saint Lawrence (Nueva York) Paul Connett hizo a los vecinos de Montcada i Reixac durante la conferencia que ofreció anoche en el Kursaal, que se llenó a rebosar. La Plataforma Antiincineració de Montcada organizó la charla-dentro de sus actividades contrarias al uso de bimassa a Lafarge-, aprovechando la visita que Connett hace este fin de semana en Barcelona para asistir a unas jornadas sobre inicineració, convocadas por el Centro de Ecología y proyectos alternativos (CEPA) y Ecologistas de Catalunya, el Centre d’Art Santa Mònica, a las que también prenel colectivo local.
Paul Connett es un firme opositor a la incineración como sistema para gestionar los residuos, en base a los estudios químicos que ha hecho a lo largo de su trayectoria. El estadounidense lleva 25 años, desde 1985, mostrando su oposición a este sistema y ha dado conferencias en casi todos los estados de los Estados Unidos y Canadá y 52 países de todo el mundo. La reunión más reciente ha sido con las Naciones Unidas. Lo primero que el químico expresó en la charla de ayer-que contó con la traducción de Blanca Martínez, vecina de Can Sant Joan-es su sorpresa por la proximidad de la cementera en el barrio de Can Sant Joan. Connett centró su parlamento en los efectos de las nanopartículas, “partículas mínimas que se producen en la combustión y que por su tamaño minúsculo-inferior a 10 micras-se hace prácticamente imposible controlarlas”. Estos elementos, según explicó Connett, incluyen sustancias altamente tóxicas como mercurio, cromo o arsénico, y que los sistemas de control de las incineradoras y las cementeras-los que, por otra parte, califica como “primitivos” – sólo miden emisiones a partir de 10 micras y las nanopartículas son de 0, 01. “No hay ninguna ley que regule las emisiones de nanopartículas en las fábricas de cemento”, apuntó Connett.
El experto en inicineració indicó que la combustión de elementos como madera no sería perjudicial si se tratara de material limpio, pero que habitualmente el que se utiliza son materiales que provienen de la construcción, “que incluyen elementos tóxicos, como pinturas, que llevan cromo y óxidos o bien, PVC, que incorpora, entre otros, asbesto “. Si este material, entre otros, sustituye el coque de petróleo a Lafarge para generar energía, “las emisiones y el cemento que se produzca serán más contaminantes todavía”, aseguró el estadounidense. “Utilizar material limpio en la combustión es costoso porque hay que comprar, no es rentable, si pagan las empresas, el sistema es bueno, si reciben dinero para hacerlo, se trata de una fórmula sucia”, apuntó Connett. En este sentido, el químico dijo a los vecinos que una solución que podría aplicarse a Lafarge es el uso de energías denominadas limpias, como el gas natural.
Según el catedrático estadounidense, “está demostrado científicamente” que las emisiones de dioxinas repercuten en la salud humana, generando patologías como alergias, asma, bronquitis aguda y otras afecciones pulmonares y cardiovasculares, que pueden incluso “ser mortales” . Connett indicó que las nanopartículas son difíciles de captar y “pueden llegar muy lejos y suspendidas en el aire mucho tiempo”. Debido a su ínfimo tamaño, estos elementos pueden atravesar las membranas de los pulmones e ir directamente a la sangre, lo que, según Connett, pueden alterar el funcionamiento de los órganos del cuerpo, e “incluso pueden llegar al cerebro”. El químico subrayó que las nanopartículas no sólo se encuentran al aire sino también en las grasas animales que, una vez ingeridos, “en el caso de los hombres, no desaparecían y en las mujeres sí, cuando tienen un hijo”. El científico alertó de que las nanaportícules que pueden transmitir las madres a hijos durante el embarazo “pueden afectar seis hormonas diferente del niño, que son clave para su desarrollo”. Ante esto, Connett concluyó que “no es un buen plan decir a las mujeres que no coman carne, lo que debemos hacer es eliminar las dioxinas que emitimos al medio ambiente”.
El estadounidense también habló de la debilidad de las normativas ambientales para regular las emisiones y que son pocos los gobiernos estrictos con las empresas que incineran. “Alemania es el único país que conozco que es capaz de cerrar una empresa si no complejo con las normativas, es un país que, además, equipara y trata las nanopartículas como los residuos radiactivos”. Según Connett, para proteger a la población de las emisiones se necesitan fuertes leyes, un seguimiento científico “real”, que el gobierno sea fuerte aplicando las leyes y que “se ponga al lado de la ciudadanía”. Finalmente, el químico alentó el vecindario a seguir luchando contra la incineración y entonó el popular “Yes, we can” de Obama, al considerar que la presión vecinal “será capaz” de impedir que la cementera de Montcada se haga utilizar la biomasa. El químico dio consejos prácticos, como seguir recogiendo muestras de cemento, medir el nivel de metal en el pelo-una prueba que se puede hacer en Estados Unidos a un costo relativamente bajo-y también con boicots a los departamentos de relaciones públicas y comunicación de las empresas.
La conferencia de ayer también contó con la presencia de la médica vasca Julia San José, del municipio guipuzcoano de Txingudi. La facultativa-que alabó Montcada por haber conseguido que la Generalitat ampliara la moratorio para dar la licencia ambiental a Lafarge-forma parte de una plataforma integrada por 400 médicos y enfermeros contrarios a la instalación de una incineradora en la población. “Empezamos a investigar y nos dimos cuenta de que las emisiones no sólo provocan enfermedades que pueden ser mortales sino que también afectan la calidad de vida, llevando epidemias como afectaciones en la piel”, apuntó la doctora vasca. San José instó a las empresas y las administraciones a buscar un sistema de generación de residuos “limpio”.

